Por qué el dólar sigue siendo el dólar
- Kapital Analytics

- hace 14 horas
- 6 Min. de lectura
En 1965, el ministro de finanzas francés Valéry Giscard d'Estaing describió la posición del dólar estadounidense en el sistema monetario internacional con una frase que entró al vocabulario de la economía política. La llamó un "privilegio exorbitante". Su crítica era directa: Estados Unidos podía financiar sus déficits, intervenir en cualquier mercado del mundo, importar bienes y exportar inflación, todo emitiendo deuda en su propia moneda mientras el resto del mundo se veía obligado a acumularla. Seis décadas después, esa observación sigue siendo el punto de partida más útil para entender por qué, a pesar de todas las predicciones de su declive, el dólar continúa siendo la moneda dominante del sistema financiero global.
La pregunta interesante no es si el dólar mantendrá su posición. Es por qué la mantiene, qué lo sostiene, y qué tipo de fuerzas tendrían que materializarse para que esa posición cambie de manera sustantiva.
La aritmética del dominio
Los números, cuando se ordenan, revelan un patrón que ningún competidor actual se aproxima a replicar. Según los datos más recientes de la encuesta COFER del Fondo Monetario Internacional correspondientes al tercer trimestre de 2025, el dólar representaba el 56.92% de las reservas oficiales globales en divisas, una cifra que ha venido disminuyendo gradualmente desde el 71.19% de comienzos de 1999, pero que sigue siendo más del doble que la del euro, su competidor más cercano, con 20.33%. El yen japonés ocupa el tercer lugar con 5.82%, la libra esterlina el cuarto con cerca de 5%, y el renminbi chino, a pesar de todas las iniciativas de internacionalización promovidas por Beijing durante más de una década, apenas alcanza el 1.93%.

En transacciones internacionales, el dominio es aún más pronunciado. Datos de SWIFT, la red global de mensajería interbancaria, mostraron que el dólar representó el 50.5% de los pagos internacionales en diciembre de 2025, su nivel más alto desde 2023. Excluyendo transacciones intra-eurozona, esa proporción supera el 60%. En mercados de divisas, el Bank for International Settlements reporta que el dólar participa en aproximadamente el 89% de todas las transacciones cambiarias del mundo, lo cual significa que casi cualquier conversión de moneda entre dos países terceros pasa, en alguna etapa, por el dólar como vehículo. En facturación del comercio internacional, los datos compilados conjuntamente por el Banco Central Europeo y el FMI muestran que el dólar y el euro concentran más del 80% del comercio global, y que el dólar opera como moneda de facturación incluso en transacciones que no involucran a Estados Unidos. El 96% del comercio en las Américas, el 74% en Asia-Pacífico y el 79% en el resto del mundo se factura en dólares.
Esta diferencia entre la importancia económica real de Estados Unidos, que representa aproximadamente 25% del PIB global, y el peso del dólar en el sistema financiero internacional, es precisamente la definición del privilegio que Giscard d'Estaing identificó.
Los mecanismos que sostienen la dominancia
Una moneda no se vuelve dominante por decreto. Lo hace por la convergencia de varios factores que se refuerzan entre sí, y entender ese mecanismo es crucial para evaluar la durabilidad del sistema actual.
El primer factor es la profundidad y liquidez de los mercados financieros respaldados por la moneda. Los Treasuries estadounidenses son el activo más profundo y líquido del mundo. Un fondo soberano que necesita estacionar 50 mil millones de dólares puede hacerlo en bonos del Tesoro estadounidense sin mover el precio. Ningún otro mercado de deuda soberana ofrece esa combinación de tamaño, liquidez y profundidad. Esa característica es difícil de replicar porque requiere décadas de emisión consistente, instituciones financieras de tamaño correspondiente y, fundamentalmente, confianza acumulada de los participantes globales.
El segundo factor son los efectos de red. El uso de una moneda en el comercio internacional es self-reinforcing: si una empresa exportadora factura en dólares porque sus competidores lo hacen, sus contrapartes adoptarán el dólar por simetría, y los bancos que financian esas operaciones lo harán también. Esa lógica explica por qué el dólar se utiliza como moneda de facturación incluso en transacciones donde ningún participante es estadounidense. Una empresa coreana exportando a Brasil probablemente facturará en dólares, no porque haya una razón económica fundamental, sino porque toda la infraestructura de comercio internacional, desde cartas de crédito hasta financiamiento de cadenas de suministro, está construida sobre la denominación en dólares.

El tercer factor es el rol del dólar en el comercio de materias primas. El petróleo, el oro, los metales industriales, los granos: la mayoría de las commodities globales se cotizan y se liquidan en dólares. Esto crea una demanda estructural por la moneda que es independiente del desempeño económico inmediato de Estados Unidos. Un país que importa petróleo necesita dólares incluso si no comercia directamente con Estados Unidos.
El cuarto factor, y posiblemente el más complejo de cuantificar, es la confianza institucional. Lo que esto revela en términos de mercado es que el dólar funciona como reserva de valor porque los participantes confían en que el sistema legal y regulatorio que respalda los activos denominados en dólares es predecible. Esa confianza se construye lentamente y, una vez establecida, es difícil de transferir a otra moneda incluso si los fundamentos económicos cambian.
Los desafíos contemporáneos
Sería incompleto presentar la dominancia del dólar sin reconocer las fuerzas que están operando, con distintos grados de éxito, para reducirla.
El primer frente es la diversificación gradual de reservas. La caída del dólar como porcentaje de reservas globales, del 71% en 1999 al 57% actual, no es trivial. Pero esa disminución, según análisis de la Reserva Federal de Estados Unidos publicado en 2025, se debe principalmente a que gestores de reservas han incorporado a sus portafolios un conjunto más amplio de monedas más pequeñas, como el dólar canadiense y el australiano, y no a una reasignación masiva hacia el euro o el renminbi. La distribución es más amplia, no necesariamente más equilibrada.
El segundo frente son los sistemas de pago alternativos. China ha desarrollado el Cross-Border Interbank Payment System (CIPS), que en 2023 procesó un volumen diario promedio de aproximadamente 67 mil millones de dólares equivalentes. Rusia, tras ser parcialmente excluida de SWIFT en 2022, ha promovido el uso de monedas locales en su comercio con China, que alcanzó un récord de 240 mil millones de dólares en 2023, con cerca del 90% liquidado en rublos y renminbi según declaraciones del propio gobierno ruso. Los BRICS han discutido sistemas multilaterales de pago. Estos desarrollos son significativos en términos absolutos, pero comparados con los volúmenes globales del dólar siguen siendo marginales.

El tercer frente es la posición de los stablecoins. Aproximadamente el 99% de la capitalización de mercado de stablecoins está vinculada al dólar, lo cual, paradójicamente, podría profundizar la dolarización en economías emergentes en lugar de socavarla, según análisis de la Reserva Federal. El crecimiento de stablecoins denominados en dólares introduce una vía digital adicional para el uso internacional de la moneda estadounidense.
El significado del privilegio
El estatus del dólar como moneda dominante no es solo un fenómeno estadístico. Es una característica estructural que se traduce en consecuencias económicas concretas. Estados Unidos puede emitir deuda en su propia moneda a tasas significativamente más bajas que prácticamente cualquier otro país. Cuando hay crisis globales, los flujos de capital típicamente se dirigen hacia activos en dólares, fortaleciéndolo en momentos en que su economía debería estar más debilitada. La Reserva Federal puede activar líneas de swap con otros bancos centrales que efectivamente proveen liquidez en dólares al sistema global, una función que ningún otro banco central puede cumplir con la misma profundidad.
Para los países cuyas monedas no son dominantes, el sistema implica costos: necesitan acumular reservas en dólares como protección ante shocks externos, sus emisores soberanos pagan primas de riesgo por endeudarse en moneda extranjera, y su política monetaria interna se ve influida por las decisiones de la Reserva Federal incluso cuando sus condiciones económicas locales no lo justificarían.
Lo que distingue este momento histórico de otros en los que se cuestionó la dominancia del dólar no es la magnitud de los desafíos, sino su carácter. Las fuerzas que actualmente la presionan, sanciones financieras como instrumento geopolítico, fragmentación de las relaciones comerciales en bloques, desarrollo de monedas digitales soberanas, son distintas a las que enfrentaron sistemas monetarios previos. El consenso entre la mayoría de los analistas, desde el Atlantic Council hasta el American Enterprise Institute, es que el dólar seguirá siendo la moneda dominante del sistema en el horizonte previsible, aunque el sistema mismo evolucione hacia una arquitectura más multipolar, donde varias monedas secundarias coexistan con el dólar sin desplazarlo.
La pregunta de fondo no es si otra moneda reemplazará al dólar. Es si el sistema seguirá organizándose alrededor de una moneda dominante, o si está transitando hacia una configuración donde la dominancia misma pierde algo de su poder estructural. Esa transición, si ocurre, no se mide en trimestres ni en años. Se mide en décadas, y comienza, casi siempre, mucho antes de que sea visible en los datos.
Referencias
International Monetary Fund. (2025, diciembre). Currency Composition of Official Foreign Exchange Reserves (COFER). https://data.imf.org/en/datasets/IMF.STA:COFER
International Monetary Fund. (2025, octubre). Dollar's Share of Reserves Held Steady in Second Quarter When Adjusted for FX Moves. https://www.imf.org/en/blogs/articles/2025/10/01/dollars-share-of-reserves-held-steady-in-second-quarter-when-adjusted-for-fx-moves
Federal Reserve. (2025, julio). The International Role of the U.S. Dollar – 2025 Edition. https://www.federalreserve.gov/econres/notes/feds-notes/the-international-role-of-the-u-s-dollar-2025-edition-20250718.html
European Central Bank. (2025, junio). Global trade invoicing patterns: new insights and the influence of geopolitics. The International Role of the Euro. https://www.ecb.europa.eu/press/other-publications/ire/article/html/ecb.ireart202506_02~a8e66f5ea3.en.html
Bloomberg. (2026, enero). Dollar Global Transaction Use Jumps to New High, Swift Says. https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-01-22/dollar-global-transaction-usage-jumps-to-new-high-swift-says
Atlantic Council. (2026, febrero). The Euro's share of international transactions is likely smaller than it looks. https://www.atlanticcouncil.org/blogs/econographics/the-euros-share-of-international-transactions-is-likely-smaller-than-it-looks/
Anadolu Agency. (2026, enero). US dollar's share of global reserves shrinks amid policy uncertainty. https://www.aa.com.tr/en/economy/us-dollars-share-of-global-reserves-shrinks-amid-policy-uncertainty/3814225
Atlantic Council GeoEconomics Center. Dollar Dominance Monitor. https://www.atlanticcouncil.org/programs/geoeconomics-center/dollar-dominance-monitor/




Comentarios